jueves, 21 de marzo de 2013

SESIÓN DOBLE: AMERICAN GRINDHOUSE Y BLACK MIRROR (WHITEBEAR)






SESIÓN DOBLE: AMERICAN GRINDHOUSE Y BLACK MIRROR (WHITEBEAR)


¿Qué me dirías si os preguntara qué tienen en común películas como El luchador, Apocalypse Now, Flash Dance o Toro Salvaje? Supongo que a priori, o salvo que seáis unos hachas de las asociaciones inesperadas, responderíais que nada. Sin embargo todas tienen un punto en común: la explotación de un tema o gancho para atraer a la gente al cine. Todas estas películas se consideran grandes obras cinematográficas pero utilizan un tema, ya sea la lucha libre, la guerra, el baile o el boxeo, como reclamo para vender su producto. Detrás hay una buena historia, pero necesitamos un anzuelo. Sin embargo hay otro tipo de cine que existe desde la invención del cinematógrafo, al que la trama, sinceramente, se la trae sin cuidado. Ese es el cine explotation puro y duro del que se ocupa este documental.

American Grindhouse se estrenó en España en el Festival de Cine de Sitges de 2010 y no ha tenido distribución en nuestras salas.
El documental supone un repaso del cine de género conocido como grindhouse o cine exploitation y se trata de aquel cine que, básicamente explota los temas que siempre han interesado al ser humano, aquellos que suponen tabú, violencia, sexo y todo tipo de perversiones.
Repasando lo que ya conté cuando vimos Eden Lake, la época dorada del cine explotaition fueron los 70 gracias a la proliferación de las salas grindhouse, término que acabó empleándose también para este tipo de cine, proyectándose en sesiones dobles o triples producciones de serie B.
El término fue rescatado por Robert Rodríguez y Quentin Tarantino en 2007, en la que presentaron como sesión doble las películas Planet Terror y Death Proof. En los cines estadounidenses se proyectaban una detrás de la otra, como se hacían en los cines grindhouses con las películas de bajo presupuesto. En España se pudo ver de esta manera en el Festival Fantástico de Cine de Sitges, y os prometo que fue una sesión memorable. Incluía el falso trailer de la película Machete, que completaba la sesión explotaition.

A principios de los ochenta, la llegada del vídeo doméstico hizo mella en este tipo de cintas y quedaron obsoletas. A finales de la década todos los cines de este tipo habían desaparecido de Brodway, Hollywood, Times Square y San Francisco, tras haber sido salas míticas, sobre todo las de la archiconocida calle 42 de Nueva York, como veremos en la película.

La peli consiste en una colección, de ochenta minutos, de entrevistas a los directores, actores y productores más importantes del genero junto con una buena colección de escenas picantes, descacharrantes, repulsivas y sobre todo divertidas de muchas de esas películas.
Entre los entrevistados se encuentran:

El actor Robert Foster, a quien recordarán de películas como Jackie Brown. Es el actor que interpretaba al agente de la condicional de la también musa del explotaition Pam Gryer, que aparece jovencísima y espectacular en alguna de las secuencias que ilustran esta peli.
A estas alturas a nadie se le escapa que este tipo de cine es una de las grandes influencias de Quentin Tarantino y que aprovecha para homenajear en cada una de sus películas.

El director Joe Dante, a quien debemos películas como Gremlins (1984); Piraña (1978), Pequeños Guerreros (1998), o episodios para las series de televisión Amazin Stories (1986), The Twilight Zone (1985) o CSI New York en 2007.

Fred-Williamson, el que fue defensa de la Liga de Futbol Americana y que pudimos ver en la serie M.A.S.H (1970), Hammer (1972) o Black Caesar (1973).

Larry Cohen, director y guionista de pelis como Regreso a Salem's Lot

Herschell Gordon Lewis, gamberro director de clásicos del genero como Blood Feast, Two Thousand Maniacs(1964) o A Taste of Blood (1967)

Robert Lee Minor: actor de televisión y doble en películas como Foxy Brown (¿os recuerda a otro titulo?) o Rocky III

Lewis Teague: Director de Cujo (1983) o La joya del Nilo (1985)

David Hess: Actor en películas como La última casa a la izquierda (1972), La cosa del pantano (1982), Zombie Nation (2004) o Zodiac Killer (2005)


El documental se presenta cronológicamente desde el inicio del propio medio cinematográfico hasta nuestros días, donde precisamente haya muerto como género minoritario para pasar a convertirse en algo aceptable para el gran público, desvirtuándose o muriendo de éxito.

La película hace un repaso del cine grindhouse americano desde la películas pre-código Hayes, como ya conté en la presentación de Eden Lake, pasando por películas como Freaks, en esa primera época o incluso las cintas supuestamente educativas como las películas sobre partos.

Se analizan el film noir como parte del explotaition, las películas que incluían espectáculos burlesque y de actrices icónicas como Betty Page o la mezcla de este género con las road movies femeninas al estilo Russ Meyer y su diva Tura Satana. Igualmente se tratan las películas de adolescentes como un explotaition de la temática joven. Pensemos en películas como Rebelde sin causa.

La explotación del binomio sexo-violencia se trata en el apartado sobre las roughies, y toda la influencia que tuvieron de revistas pulp y cómo el género fue evolucionando hasta el nacimiento del gore, con películas como Blood Feast o 2000 Maniacs y su predecesora Psicosis.

Con Psicosis, su director utilizó habilmente las campañas del cine grindhouse que apelaba al morbo como principal gancho publicitario y como diría el señor Hitchcock “everybody likes to be scared”.

Siguiendo la evolución cronológica llegamos a los años sesenta y su liberación a través del sexo y, como no, de las drogas. Es el momento de grandes experimentos como La última casa a la izquierda. La década de los sesenta supuso también la revolución racial y la respuesta que el grindhouse ofreció fue el blacksplotaition y películas como Shaft que dieron la oportunidad al público negro ninguneado en las salas, de poder contar historias en las que fueran los únicos protagonistas.

El siguiente y apasionante subgénero tratado en la película son las películas sobre cárceles de mujeres, de nuevo una excusa más para mostrar féminas desnudas en lugares, hasta el momento poco habituales. Lo mejor del género es que la mayoría de las veces ellas llevan la voz cantante.
Rizando el rizo encontramos películas que mezclan géneros como el nazisplotaition en una demente cocktelera con las películas carcelarias, que hace que resulten cosas como Ilsa, la loba de las SS, de la que ya hablé también cuando proyectamos Eden Lake.

Los años sesenta fueron una década salvaje para el explotaition y, tal vez los ecos de la Guerra del Vietnam desarrollaron un gusto en el público del grindhouse por lo ridículo y lascivo carente de todo tipo de mensaje. Se buscaba simplemente entretener a través del espíritu circense y el todo vale si divierte y pasan por caja. Esta idea hedonista y extrema sólo podía desencadenar el nacimiento del cine pornográfico, una de las industrias más productivas de nuestro pequeño gran mundo capitalista. El género quedó inaugurando con la mítica Garganta Profunda y actualmente hay tantos subgéneros dentro de la industria fílmica del sexo que, como ya sabemos por presentaciones anteriores, merecen una atención exclusiva en la que no voy a entrar.

Por fin la muerte por éxito del género grindhouse se la debemos a películas como Tiburón, que en realidad fue una adaptación de La cosa del pantano. El cine explotaition se convierte en cine mainstream y los grandes directores aprovechan todos sus trucos sofisticándolos con mejores guiones, efectos especiales y masivas campañas publicitarias.



SEGUNDA PARTE. BLACK MIRROR Y EL OSO BLANCO.

Enterremos el subgénero del grindhouse americano y reinventemos el género del morbo en las nuevas tecnologías.

Recupero con esta sesión doble al más puro estilo grindhouse lo que ya pretendí cuando proyecté Eden Lake. Tanto esta película como la serie Black Mirror son producciones británicas, y no voy a negar que los anglosajones tienen una buena manera de captar nuestra atención a un lado y otro del Atlántico. Así como Eden Lake era una versión refinada del slasher americano, con scream queen incluida, Black Mirror, y en especial el segundo capítulo de la segunda temporada, Oso blanco, es una revisión del grindhouse más perverso. Desde luego que alimenta el morbo, la curiosidad y sobre todo la complicidad del espectador y nos plantea muchas preguntas sobre nuestro papel como consumidores de violencia. Los hábiles guionistas de la serie utilizan varios de los señuelos del cine grindhouse. La violencia y el morbo son los aperitivos, pero el gancho más interesante que encuentro en el capítulo, es cómo nos dejamos seducir por la absolución colectiva que supone el hecho de que la mayoría consumamos esa violencia y cómo ese consumo, muchas veces, se disfraza de una función social cuasieducativa. Hace un par de días contemplábamos en las noticias cómo unos soldados españoles apaleaban a un grupo de supuestos rebeldes en Afganistán. Parece que nadie se plantea que esas imágenes alimenten nuestro morbo como lo hace la grabación íntima de la concejal socialista Olvido Hormigos.

Recuerdo que hace un par de años la película A serbian film fue censurada en el Festival de Cine de San Sebastian, y al Director del Festival de Cine de Sitges Ángel Sala se le abrieron unas Diligencias Previas por proyectar la cinta. Recuerdo también que el Diario Gara llamó enfermos a los que disfrutamos de la presentación de I saw the devil en el mismo festival de Donosti. A veces los géneros minoritarios reflejan sospechosamente a la mayoría. Cosas veredes.


Angélica López de la Manzanara